Testimonios
Plataforma Extremeña de Hombres contra la Violencia Machista

Historias Reales de Mujeres Víctimas de Violencia Machista

Con este testimonio no pretendo dar lástima, no pretendo menospreciar al sexo masculino, ni mucho menos dañar a nadie. Sólo quiero invitaros a reflexionar mientras leéis.

Catorce años tenía. Una niña todavía cuando comencé una relación que terminaría en fracaso. Un noviazgo dónde al principio todo parecía de color de rosas. Pero los maltratadores no son tontos no, ya se encargan ellos de domesticarte a su antojo, de bajarte la autoestima hasta tal punto que ves muy difícil volver hacia atrás.

En tu adolescencia, te aparta poco a poco de tus amigos, de tu familia, te controla el teléfono móvil y te dice que "pareces una puta con esa falda". Es que "parece que estás tonta", "me dicen que cómo estoy contigo, que no vales nada"... pero en ese momento no te das cuenta que el que no merece ni ser llamado persona es él.

Le quieres mucho, claro que sí, pero poco a poco se va convirtiendo en tu verdugo. Quiere mandar en ti, ahora las cosas se hacen a su manera. Te sientes sola, tienes miedo a hablar y no tienes ánimo ni para seguir estudiando. Cada noche lloras hasta quedarte dormida y amaneces con los ojos hinchados de tanto sufrimiento. Pero él insiste, "por favor, no me dejes que sin ti me muero". Te metes en una esfera viciosa en la que acabas mendigando cariño porque ya
ni te valora. Cree que eres suya y que nunca te vas a ir de su lado.

La confianza da asco, y si no, que me lo digan a mí. Te plantas en la mayoría de edad y en un intento de ser rebelde te vas con él. Ahora sí que lo tiene en bandeja de plata. Primero te levanta la voz, pasando por los insultos y las amenazas. Un mal día piensas que te matará mientras te golpea la cabeza. Recuerdo una vez que maquillé mi cara para tapar un moratón, mientras pensaba que diría si alguien me preguntaba. Estaba temblando.

Ahora él y el miedo se han apoderado de tu cuerpo y tu mente. Ya hemos subido otro escalón e incluso rompe tus cosas en una discusión. Te maltrata físicamente y después se va con sus amigos "a celebrarlo". Intentas denunciar pero al final, te echas para atrás porque sientes vergüenza, miedo y crees que algo va a cambiar, que alguien te va a salvar.

Cuando consigues alejarte un poco de él e intentas transformar la situación llega otro tipo de maltrato, el psicológico. No puede vivir contigo, pero tampoco sin ti y te amenaza con quitarse la vida. Su mente tiene tanta mierda acumulada que ya no sabe lo que hacer. Sigue buscando la forma de manipularte.

Finalmente, eres libre, no te ha matado. Sal a la calle, agradece y sonríe de nuevo. Quiérete porque vales mucho y algún día llegará otro hombre que si te lo demuestre. Mientras, déjate querer por quienes están a tu lado incondicionalmente. Mujer valiente.

Me gustaría agradecer a mis padres por estar siempre y levantarme cuando he caído, a mi hermana, mis abuelos, tíos y demás familia y por último, siendo la más importante a mi hija, mi heroína.

Para finalizar, me gustaría dar un toque de atención a la sociedad. Si eres una mujer maltratada, de verdad, no temas y cuéntalo, déjate ayudar y denuncia porque hay millones de salidas que ni te imaginas.


Por otra parte, si eres una persona que sospecha de cualquier tipo de maltrato hacia una mujer, tiéndele su mano y empatiza con ella. Si por el contrario, eres un maltratador y estás leyendo esto, mis más despreciables sentimientos hacia ti. No eres un hombre de verdad. Yo ni te miraría a la cara. No lo mereces.

Consigamos, entre todos, que esta lucha constante sea efectiva, que las leyes amparen a las mujeres maltratadas y sus hijos e hijas. Que la justicia sea verdaderamente justa y que acabemos con esta escoria social que cada día nos hace llorar. Aumentemos el apoyo familiar y ciudadano. Imagina que mañana puede ser tu hija, tu madre, tu hermana, tu prima, tu amiga... que no sabemos la casa en la que puede estar escondido un maltratador. Y es que, las apariencias engañan.

#HAGAMOSTODOLOPOSIBLE #CONCIENCIA #TOLERANCIA0

La Violencia de Género o contra las mujeres va mucho más allá de un golpe, un puñetazo o una patada.

Todo empieza cuando dejas de pensar en tí, y de quererte para querer a otra persona por encima de tí.

Te olvidas de tus sentimientos, de tus ilusiones, hasta de tus proyectos, y tu vida, se convierte en el apéndice de la vida de otro. Ya no eres tú. Te tienen controlada, y digámoslo, dominada.

Ahí empieza todo. Un día no sabes si te pones esa blusa porque te apetece o porque le gusta a él y te sientes obligada. El principio del fin.

Luego llegarán los reproches, te menosprecian, te infravaloran y pueden tanto contigo, que al final te hacen tan pequeña que acabas en nada. Y ahí, han cavado tu tumba. Te ves sola, indefensa, y piensas que el único que puede salvarte es aquel que cava tu propia fosa. Aquel que un día llenaba tu cara con una sonrisa y ahora la llena de lágrimas.

Luego llegan los desprecios, tú te sientes mal, te sientes la única culpable de lo que te pasa, te
preguntas ¿hay algo que he hecho mal? y clamas al cielo pensando que puedes recomponerlo, pero no puedes, hay una furia en su interior que te sigue metiendo en el suelo, y así hasta que consigue hundirte.

Ya no eres nada, sólo una marioneta manejada con sus hilos, y te dejas llevar, y piensas que todo será como deseas, y vuelves a dar una oportunidad, y una tras otra; y tras un reproche, un menosprecio, una infravaloración, vendrá el perdón, y te lo crees, y piensas mañana será otro día.

Pero mañana no es otro día, es el mismo día de siempre, y el monstruo vuelve a asomar en la cocina, y en el baño, y en el salón ¿y cómo escapas de él? Ya sin él, te sientes que no eres nada, él se ha convertido en tu principal propósito de vida, lo darías todo por esa persona, porque sin esa persona, te crees, que no vales nada.

Y le permites concesiones, te insulta, llegaron los insultos; otro paso más, y los aguantas, y los callas, pero intentas mirar al frente como si nada pasara. Pero pasa. Pero ahí estás tú. Soportando, viendo como tu imagen de vida se ha ido por las cloacas.

Créanme, del menosprecio, la infravaloración, o los insultos a los golpes, hay sólo un pequeño
paso, y los cobardes sólo lo dan cuando saben que te han hecho tan pequeña, tan pequeña, que has desaparecido; y tu yo, ya no existe en tí, estás dormida, en coma, y es ahí compañeras cuando el demonio aparece, y te humilla, te hunde. Llegan los primeros reproches, y después de eso, los primeros abandonos, luego los primeros golpes, y si no ponemos las manos en alto, lo peor que puede llegar.

Tienes miedo al abandono, y los soportas. Tienes miedo, lo ocultas, soportas los primeros golpes, las primeras patadas, y aún quedan fuerzas para aguantar las segundas.
Te sientes sola, y esa es su única virtud para él, te ha dejado sola. Pero no lo estás.

Existen Príncipes Azules, nuestros padres, el mío y el tuyo. Hombres dispuestos a darlo todo para estar cerca y ser valientes, para coger un caballo blanco o negro, da igual, y salvarte de él, y de tí misma; y también hay compañeros, aquellos que nos cogen de las manos para decirnos juntos a nuestras familias que no estamos solas, y que podemos decir basta!

A mi padre, a mi madre, a mi familia, a mis amig@s que sostuvieron mi mano y mi alma mientras otro quería anularla y porque no decirlo ahora, hasta quería matarla, porque mientras alguien quiso anularme, muchos quisieron valorarme, y sólo gracias a ellos volví a verme en el espejo sabiendo quien era, o al menos es lo que quiero cada día.

#HAGAMOSTODOLOPOSIBLE #CONCIENCIA #TOLERANCIA0